Esta mañana salí al balcón por costumbre… y noté algo aterrador en la pared: algo que se movía en su interior. En ese momento, me invadió un miedo real, sobre todo cuando me di cuenta de lo que podía ser.😢😲

Esta mañana salí al balcón por costumbre… y noté algo aterrador en la pared: algo que se movía en su interior. En ese momento, me invadió un miedo real, sobre todo cuando me di cuenta de lo que podía ser.😢😲

Salí al balcón temprano por la mañana, casi por inercia: para abrir la ventana, para tomar aire, para despertarme.
Y entonces mi mirada pareció quedarse fija en la pared.

Había algo allí.

Algo se movía dentro de ella.

Al principio no entendía lo que veía, pero mi cuerpo reaccionó más rápido que mi mente. Una oleada de miedo real y primigenio me invadió, de ese que te oprime el pecho y te acelera el corazón.

El movimiento era lento y extraño, como si la pared tuviera vida propia. Lo primero que pensé fue en una sombra. Luego, en una serpiente. Me sudaban las manos, la respiración se me aceleró y sentí que las piernas se me petrificaban. Me quedé inmóvil, observando, sin siquiera parpadear.

Cuanto más la observaba, más claro me quedaba que no era una serpiente. Sus movimientos no eran fluidos, sino bruscos, casi incontrolables. Era como si algo intentara arrastrarse dentro de la pared, pero su delgada cola permanecía fuera.

Me cruzó por la mente la absurda idea de que se trataba de una criatura enorme con una cola delgada.

Miedo mezclado con asco y una ansiedad intensa. Sentía que había visto algo que no debía. Quería gritar y marcharme, olvidar que aquello había sucedido.

Me acerqué con las piernas temblorosas.

Entonces comprendí la verdad: la criatura estaba atrapada en una estrecha grieta de la pared. Ni hacia adelante ni hacia atrás.