Cómo comprender que una mujer ha envejecido: sabias palabras inspiradas en el pensamiento de Erich Maria Remarque.

Cómo comprender que una mujer ha envejecido: sabias palabras inspiradas en el pensamiento de Erich Maria Remarque.

A menudo ocurren extrañas paradojas en la vida. Puedes encontrarte con dos mujeres de la misma edad, pero que parecen de épocas diferentes. Una camina por la calle con paso ligero, con los ojos brillantes y la voz segura, como si una luz ardiera en su interior. La otra, aunque más joven según los documentos, luce agotada, como si cargara con el peso invisible de las preocupaciones ajenas, los acontecimientos del pasado y los remordimientos no expresados. Y no, esto no tiene nada que ver con las arrugas. Ni con la edad que figura en el documento de identidad.

El verdadero envejecimiento no comienza en la piel ni en el cabello, sino en el interior: en cómo se siente una persona, en lo que desea, en lo que teme. Puede haber vacío o una llama viva en el alma, y ​​de esto depende la verdadera edad.

Erich Maria Remarque era muy hábil para percibir esto. Sabía que universos enteros se escondían tras la capa exterior.

1. Cuando todo se ha logrado y solo queda la paz.
A veces se oye decir: «Ya lo he conseguido todo». Pero esto no suena a alegría, sino a un suspiro. Como si la vida hubiera terminado y lo único que quedara fuera sentarse tranquilamente en un sillón, viendo pasar el tiempo. Este «paro» suele disfrazarse de «madurez», pero encierra un vacío.

Erich Maria Remarque dice:

“La edad es algo que llevamos con nosotros. Si no miramos hacia atrás, no existe.”