Todos se rieron cuando un granjero pagó solo siete céntimos por una mujer de casi dos metros de altura, considerada inútil por otros compradores. Se decía que ningún trabajo le sentaba bien, que su fuerza estaba mal dirigida y que solo causaría pérdidas.
Pero Joaquim Lacerda no la miraba como los demás. Donde los compradores veían un problema, él parecía ver otra cosa: fuerza bruta, aún sin rumbo, pero capaz de convertirse en un arma.
Esta mujer se llamaba Benedita. Y esta compra, que iba a ser otra humillación más, cambiaría su destino.
Un mercado de esclavos en Vassouras, en 1857
La escena transcurre en febrero de 1857, en la plaza central de Vassouras, en el interior de Río de Janeiro. Vale do Paraíba vivió entonces al ritmo del café, el polvo, el calor y la violencia de un sistema basado en la esclavitud.