La desventaja: si eres una persona más despreocupada y alegre, puede que te canses de sus constantes preocupaciones. Por eso es importante observar si esta persona se relaja y sonríe a tu alrededor, o si, por el contrario, se pone aún más tensa.
6. Nariz ligeramente levantada: optimista, pero también eternamente “juvenil”.
Al tipo opuesto, con la punta ligeramente levantada, mi madre solía llamarlo el “niño eterno”. Según ella, esos hombres suelen tener:
optimismo, sentido del humor;
deseo de aventura, viajes, nuevas experiencias;
una actitud más relajada hacia las normas y restricciones.
Saben cómo hacer reír a la gente, sorprenderla y planear una escapada de fin de semana improvisada. La vida con ellos rara vez es aburrida.
La desventaja: a veces son menos serios, les cuesta asumir responsabilidades y posponen decisiones importantes. Si buscas un chico que crezca contigo, esto podría tener sentido. Sin embargo, si estás cansado de criar a tu pareja, este tipo de nariz podría ser una señal de alerta.
7. Nariz pequeña y fina: un hombre precavido, pero también más vulnerable.
Mi madre describía a los hombres con narices pequeñas y delicadas como “almas sensibles”. No necesariamente débiles, sino más atentos a los detalles. A menudo tienen:
delicadeza en la comunicación;
observación: captan matices, estados de ánimo;
una reacción más fuerte ante las críticas y la grosería.
Un hombre así suele ser fácil de convivir, siempre y cuando valores la atención y la ternura. Puede que no sean “machistas” en el sentido clásico, pero pueden ser parejas y padres maravillosos si los aceptas tal como son.
La desventaja: a veces les falta determinación y resiliencia en las crisis. Hay que saber apoyarlos sin asfixiarlos.
8. Una nariz muy torcida, “rota”: un luchador o una persona con muchas batallas a sus espaldas.
Una nariz muy torcida, una nariz “rota”, rasgos faciales marcados: mi madre siempre lo asociaba con personas que habían pasado por muchas dificultades o que cargaban con mucho estrés. A veces se trataba de atletas, personas con un pasado difícil, hombres acostumbrados a defenderse.
Pueden tener:
Carácter fuerte y resistencia;
disposición a proteger a los seres queridos;
pero también mayor agresividad, celos e impulsividad.
Aquí es importante fijarse no solo en la nariz, sino también en los ojos, el comportamiento y la actitud hacia los más débiles. Si observa nerviosismo o mala educación hacia el personal, los animales, etc., no espere que la nariz oculte algo más.
Cómo utilizo este “truco” de mi madre.
Tras años de observación, esta regla me ayuda a no etiquetar, sino a hacer las preguntas correctas .
Con la nariz recta: “¿Puedo confiar en él? ¿Demuestra que cumple su palabra?”
Ante una nariz rota: “¿Qué carga emocional lleva consigo? ¿Está dispuesto a trabajar en ello?”