“Si quieres un buen hombre, mírale la nariz”: mi madre me enseñó este truco y ya no lo echo de menos en las primeras citas.👇

“Si quieres un buen hombre, mírale la nariz”: mi madre me enseñó este truco y ya no lo echo de menos en las primeras citas.👇

Que lo creas o no es tu decisión. Personalmente, lo considero un filtro interesante , no un veredicto. Es importante observar el comportamiento, los valores y la comunicación. Pero a veces la primera impresión se forma en segundos, y entonces los pequeños trucos de la intuición pueden ser sorprendentemente acertados.

En qué fijarse primero: no solo en la forma, sino también en el “comportamiento” de la nariz.
Antes de pasar a hablar de los tipos de nariz, mi madre me enseñó a fijarme en tres cosas:

Forma : recta, curva, ancha, delgada, carnosa

Dirección : ligeramente hacia arriba, hacia abajo, hacia adelante, hacia adentro.

Presencia : dominante, suave, casi imperceptible.

La combinación de estos detalles crea una impresión general. Veamos qué “revelan” los distintos tipos de narices según este “análisis” femenino, algo humorístico pero a menudo sorprendentemente efectivo.

1. Nariz recta y despejada: el hombre en quien puedes confiar.
Una nariz recta, sin protuberancias ni curvas pronunciadas, a eso mi madre siempre lo llamaba “un trabajador”. Según ella, un hombre así:

Le encanta la claridad y la concreción;

se aferra a los acuerdos;

no propenso a arrebatos dramáticos;

Suele pensar de forma práctica, no solo emocional.

Con narices así, a menudo te encuentras con hombres responsables; tal vez no sean los más románticos, pero son estables. Son del tipo que no te prometerá el cielo, pero te llevará al aeropuerto a tiempo, pagará las cuentas y volverá a casa con pan sin olvidarlo.

La desventaja: a veces son más áridas y menos espontáneas. Si eres una mujer que disfruta de los grandes gestos y las sorpresas, puede que te resulten aburridas. Pero si sueñas con un hogar ordenado, planes compartidos y alguien en quien apoyarte, es una buena señal.

2. Una nariz ligeramente curvada: un carácter profundo y un alma compleja.
En los hombres con mentón visible, pero no excesivo, de perfil, la madre solía decir: “Esta nariz ha visto tanto el bien como el mal”. Por lo general, tienen:

mayor sensibilidad, aunque no sea evidente al principio;

tendencia a darle demasiadas vueltas a todo;