En los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, Linford Christie dejó una marca imposible de borrar. No fue por su desempeño en la pista, sino por aparecer en una conferencia de prensa con lentes de contacto que tenían el logo de Puma impreso en las pupilas. Una provocación directa, ya que Reebok era el patrocinador exclusivo y había pagado millones por dicha exclusividad.
El comité olímpico reaccionó rápidamente y le prohibió competir con esas lentillas, pero el objetivo de Christie ya había sido completado. El velocista británico desafió las reglas y su mirada quedó grabada como uno de los gestos de marketing más audaces en la historia del deporte.
LE GANÓ AL SISTEMA 👏