Algunos lo recordaban: un joven tranquilo que se había ido a vivir con las hermanas Barrow, pero nadie recordaba haberlo visto después de aquel primer otoño.
Existía un consenso general de que se había ido a la ciudad, aunque nadie podía asegurarlo.
La esposa del tendero mencionó que una vez preguntó por él y le dijeron que se había ido a buscar trabajo.
Parecía bastante plausible.
Galloway decidió ir personalmente a la propiedad de Barrow, hacer algunas preguntas y, con suerte, escribirle a su tía preocupada con información definitiva.
El viaje duró casi todo el día.