Esta era la realidad de la aplicación de la ley en las zonas rurales en 1896.
Y Galloway comprendió que su autoridad solo se extendía hasta donde las comunidades estuvieran dispuestas a reconocerla.
En lugares como los profundos cañones donde vivían los Barrows, este reconocimiento era mínimo en el mejor de los casos.
Aun así, la carta de Illinois seguía preocupándole.
Galloway era metódico por naturaleza, una cualidad que le permitió sobrevivir durante la guerra y que le fue muy útil como agente del orden.
Primero, preguntó por el pueblo, consultando a comerciantes y residentes locales para saber si recordaban al niño.