PARTE 1: El hombre moribundo que descubrió la verdad
“Por fin vas a morir, Arthur. Estoy harta de fingir que te quiero.”
Arthur Vance abrió ligeramente los ojos desde su cama de hospital . Afuera, una tormenta azotaba las ventanas del Centro Médico St. Jude en Chicago. Adentro, el único sonido era el débil latido de su corazón debilitado.
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Ese mismo día, Arthur había oído al médico decirle a una enfermera que solo le quedaban unos pocos días de vida. El daño en su corazón era demasiado grave. CorazónHipertensión
A sus cincuenta y seis años, Arthur tenía todo lo que la mayoría de la gente soñaba: una exitosa empresa de muebles, propiedades de lujo, millones en inversiones y una hermosa esposa joven llamada Vanessa.
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Durante cuatro años, él creyó que Vanessa lo amaba de verdad.
Hasta esa noche.
Tras asegurarse de que la puerta de la habitación del hospital estaba cerrada, Vanessa se inclinó hacia él con una sonrisa cruel.
“Tu empresa, tus casas, tu dinero… todo me pertenecerá”, susurró. “Julian y yo ya elegimos nuestra casa en Malibú”.
Arthur intentó hablar, pero su cuerpo estaba demasiado débil.
Vanessa sonrió.
“No te preocupes. La digoxina funcionó a la perfección. Las dosis pequeñas ayudaron con tu medicamento para el corazón, pero la cantidad que te di lo destruyó lentamente.”
Arthur se quedó paralizado.
La mujer en la que confiaba lo había estado envenenando.