3) Limita los malos hábitos
Fumar y el consumo excesivo de alcohol empeoran la calidad de la piel y aumentan la carga de radicales libres, lo que, en teoría, puede favorecer los procesos de oxidación. Además, los cigarrillos y el alcohol dejan un olor fuerte en la piel, el aliento, la ropa y el cabello.
4) Cuidado de la piel: limpieza, exfoliación suave, hidratación.
Además del baño habitual, hay algunos pequeños detalles que a menudo se pasan por alto:
lavar la zona detrás de las orejas y la nuca
Exfoliación suave 1-2 veces por semana (especialmente si la piel es grasa).
Hidratar la piel después del baño es importante porque la piel seca retiene los olores con mayor facilidad.
Si tienes la piel sensible, rosácea, eccema o tendencia a la irritación, no experimentes con ácidos y exfoliantes agresivos sin el consejo de un dermatólogo.
5) El enfoque japonés: el caqui y el té verde en la cosmética.
En Japón, son populares los productos corporales que utilizan extractos de caqui, a menudo por sus taninos (conocidos por su capacidad para neutralizar ciertos olores), así como té verde por sus propiedades antioxidantes. Estos productos se encuentran con mayor frecuencia en forma de jabones y geles de ducha.
No es necesario buscar marcas específicas. Si decides probarlo, busca fórmulas con extracto de caqui (caqui, kakishibu) y/o té verde, y observa si tu piel las tolera bien.
El hogar también importa: la ropa, el polvo, las almohadas, la tapicería.
Los olores quedan atrapados en los textiles. Por eso, bañarse solo a menudo no es suficiente si:
El armario está lleno de ropa vieja que no se ha usado en años.
La ropa interior y los pijamas se lavan a baja temperatura y rara vez se ventilan.
Las almohadas son muy viejas y retienen grasa y olores.