Parte 2 Heredé 35 millones de dólares de mi padre

Parte 2 Heredé 35 millones de dólares de mi padre

A la tarde siguiente, Marcus le envió una sola fotografía a su teléfono.

Valeria estaba en la biblioteca de su padre cuando llegó.

La habitación aún olía a él: a cera para cedro, a papel viejo y al leve aroma de los caramelos de menta que solía guardar en un plato de cristal junto a su sillón de lectura. Afuera, la lluvia por fin había cesado, dejando la ciudad limpia y plateada bajo un pálido cielo vespertino. Había ido allí para revisar algunas de las pertenencias de Arthur Vance, aunque, en realidad, casi no había tocado nada.

Sus gafas de lectura seguían abiertas sobre el escritorio.

Su pluma estilográfica yacía destapada junto a una pila de informes de envío.

Sobre la repisa de la chimenea había una foto enmarcada de Valeria a los dieciséis años, sonriendo junto a él en la inauguración de su tercer almacén. Su padre la abrazaba por los hombros, con el orgullo reflejado en su rostro.

Ella siempre había creído comprender la magnitud de su amor.

Ahora empezaba a comprender la magnitud de su miedo.