Soy once años mayor que mi marido. Hace un año, una joven muy guapa vino a su departamento. Empezó a coquetear con él…

Soy once años mayor que mi marido. Hace un año, una joven muy guapa vino a su departamento. Empezó a coquetear con él…

Fue una conversación que nos recuerda que el amor no se trata de perfección, sino de elegir confiar, incluso cuando la confianza parece frágil.

Una semana después, pidió ser transferido a otro proyecto.

No porque tenga que hacerlo, me dijo, sino porque nuestra paz interior merece ser protegida.

Esa noche cocinamos juntos, nos reímos recordando viejos tiempos y bailamos descalzos en la cocina.

La joven resultó ser solo una prueba pasajera. Lo que quedó fue lo que realmente importaba: dos personas que, a pesar del ruido del mundo, siguen eligiéndose mutuamente. Día tras día.

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