3. Pureza interior y limpieza espiritual.
Una de las características más visibles del gato es su constante limpieza. No tolera el suicidio y dedica tiempo a cuidarse. Espiritualmente, recuerdo la necesidad de mantener mi corazón limpio, libre de remordimientos, pecados no confesados y pensamientos dañinos.
Así como el gato se asea diariamente, el ser humano está llamado a examinar su conciencia, corregirse y purificarse interiormente.
4. La noche, la oscuridad y la fe probada.
El gato no teme a la oscuridad. Muévete con naturalidad con él. Esto simboliza momentos de aridez espiritual, dudas sobre el silencio de Dios. Para que no sean un castigo, estos pasos pueden fortalecer la fe y purificar las intenciones del corazón.
La oscuridad no siempre significa la ausencia de Dios; muchas veces, es precisamente de ahí de donde surge la fe madura.