Ana María tocó la pantalla.
—Emergencias, ¿cuál es su situación?Familia
La sonrisa de Rodrigo desapareció.
Ana María no apartó los ojos de él.
—Mi yerno acaba de agredir a mi hija en un restaurante lleno de gente. La tiene sujetada del cabello. Necesitamos una patrulla en La Terraza de Reforma, en la colonia Juárez, de inmediato.
Rodrigo soltó a Fernanda de golpe.
Ella casi cayó sobre la mesa.
Pero Ana María no se sentó.
Porque esa noche, por primera vez, el miedo iba a cambiar de lado.
Y nadie en ese restaurante podía creer que estaba a punto de pasar.
PARTE 2
Fernanda se desplomó en la silla en cuanto Rodrigo la soltó. Ana María rodeó la mesa y alcanzó a sostenerla por los hombros antes de que su frente golpeara contra el borde de madera.Terapia familiar
—Mamá, por favor… —susurró Fernanda, con los ojos abiertos de terror.
—No, mi amor —respondió Ana María, apretándole la mano—. Hoy no. Nunca más.
Rodrigo empujó su silla hacia atrás con violencia.
—Esto es ridículo. Es un problema de pareja. Usted está exagerando.
Ana María mantuvo el celular pegado al oído.
—Ya la soltó —informó—, pero sigue agresivo. Estamos rodeados de testigos.