Lo describieron como un chico delgado y callado, de pelo oscuro y temperamento nervioso, alguien que parecía agradecido de haber encontrado un hogar después de su pérdida.
Ayudó a meter la compra en el carrito y mantuvo cierta distancia con los gemelos, como si no estuviera seguro de cuál era su lugar en esa familia nueva y extraña.
Luego, con la llegada del otoño y cuando las hojas comenzaron a cambiar de color, Thomas dejó de aparecer.
Cuando la esposa del tendero preguntó por él durante la siguiente visita de las hermanas, Mave, o tal vez fue Elizabeth —nadie podía distinguirlas—, respondió que Thomas se había inquietado y se había ido a buscar trabajo a Springfield, o tal vez a Kansas City.
Era una historia bastante común en aquel entonces.
Los jóvenes a menudo abandonaban las zonas rurales, atraídos por la promesa de mejores salarios en las ciudades en crecimiento.