Al reflexionar sobre la carnicería asociada al nombre de Manson, debemos mirar más allá del espectáculo y adentrarnos en el origen. El niño de la fotografía fue en su día un niño que necesitaba un hogar, un nombre y una razón para creer en la bondad de los demás. Al no encontrar nada de eso, el mundo tuvo que enfrentarse al hombre en que se convirtió. La tragedia de Charles Manson no reside solo en lo que hizo a sus víctimas, sino en lo que un mundo roto le hizo al niño que solía ser, y en la aterradora realidad de que la misma maquinaria de negligencia sigue en funcionamiento hoy en día.
¡Este niño de apariencia inofensiva se convirtió en uno de los hombres más malvados de la historia! – ¡Historia del día!