La Comisión Europea considera que retirar estos compuestos del mercado es una medida preventiva necesaria para reducir los riesgos tanto para quienes trabajan en el sector como para quienes utilizan esmaltes y geles de uñas en casa. Por lo tanto, los geles que contienen estos dos compuestos ya no pueden venderse ni utilizarse, y las existencias adquiridas deben desecharse de acuerdo con la normativa vigente.
Se recomienda a los consumidores leer atentamente las etiquetas de los envases y elegir siempre productos certificados como «libres de TPO y DMTA». De esta forma, evitan la exposición a sustancias químicas potencialmente dañinas sin sacrificar la calidad de sus manicuras. La prohibición se extiende a los productos vendidos en tiendas físicas y en línea, por lo que se buscan alternativas seguras y certificadas, como nuevos fotoiniciadores y acondicionadores de bajo riesgo.