Limpiamos, desinfectamos y pulimos el exterior del inodoro como profesionales. Sin embargo, a pesar de todos estos esfuerzos, a veces reaparece un ligero olor o el mecanismo parece funcionar con menos eficacia. ¿Y si el verdadero problema se esconde en un lugar que rara vez abrimos: el tanque? Este espacio discreto pero esencial acumula cal y depósitos con el tiempo. ¿La buena noticia? Existe un truco sencillo para devolverle su brillo original, sin necesidad de productos complicados.
¿Por qué limpiar el tanque marca la diferencia?

No solemos pensar en ello porque la cisterna del inodoro permanece cerrada y fuera de la vista. Sin embargo, el agua que se acumula deja manchas blanquecinas y la humedad favorece la formación de depósitos. Como consecuencia, el inodoro hace más ruido, se llena más lentamente o consume más agua.
Por lo tanto, una limpieza ocasional puede prevenir estos inconvenientes y mantener el baño más fresco. No hace falta ser un experto en bricolaje: el proceso es muy sencillo.