Conocido como el “Árbol Pensante”, este gigantesco olivo milenario se encuentra en la región de Apulia y posee un tronco retorcido que supera los 20 metros de circunferencia. Su silueta recuerda el rostro de un anciano en profunda reflexión, una imagen que ha convertido a este árbol en uno de los símbolos naturales más fascinantes del Mediterráneo.
A lo largo de quince siglos ha sobrevivido a invasiones, gu3rras, sequías, epidemias y profundos cambios climáticos que transformaron Europa. Mientras civilizaciones enteras desaparecían, él continuó creciendo lentamente, regenerándose una y otra vez gracias a la extraordinaria resistencia natural del olivo.
Pero lo más sorprendente es que no se trata de un monumento mu3rto. Cada temporada sigue produciendo aceitunas, demostrando una capacidad de