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El apio es rico en agua y fibra insoluble, esencial para el buen funcionamiento del sistema digestivo. ¡Adiós a las heces duras! Tiene un sorprendente poder depurativo. Come un par de tallos de apio antes de irte a dormir para eliminar los desechos.
Disminuye el dolor y la irritación.
El apio contiene agentes anticancerígenos y polifenoles, lo que lo hace eficaz para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Hace maravillas en los asmáticos. El apio es un excelente analgésico gracias a su alto contenido de ácido salicílico.
Controla la alcalinidad
Consume más apio para disminuir la acidez en tu cuerpo y crear un ambiente antiácido.
Estandariza el pulso
Los ftalidos presentes en el apio mejoran el flujo sanguíneo en un 14 % y disminuyen la emisión de hormonas del estrés.
Reduce el colesterol alto
El colesterol LDL, o colesterol malo, causa hipertensión. El butilftalida presente en el apio reduce el colesterol. Consume dos tallos de apio al día para disminuir tus niveles de colesterol en un 7 %.
Mejora la visión
Un tallo de apio te aporta el 10% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A. Necesitas este nutriente para prevenir la degeneración visual relacionada con la edad. Los fitonutrientes del apio mantienen tu visión en 20/20.
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Reforzar la reducción de peso saludable
El apio contiene mucha agua y solo unas pocas calorías, lo que lo convierte en una opción fantástica para quienes intentan bajar de peso. Es muy versátil y puedes agregarlo a sopas, guisos, ensaladas y salteados.
Una porción de 100 gramos aporta aproximadamente 11 mg de magnesio. Este mineral es conocido por su capacidad para reducir la presión arterial. El apio contiene magnesio y aceites esenciales, lo que lo hace esencial para el sistema nervioso. Consume más apio para disminuir la presión y descansar mejor.
Los ascensores funcionan
El apio te aporta androstenona y androstenol. Necesitas estas feromonas para aumentar tus niveles de excitación.
Combate la malignidad
La luteolina, un flavonoide, previene el desarrollo y la propagación de enfermedades. Esto se aplica particularmente a las enfermedades colorrectales y pancreáticas. Diversos estudios han demostrado que la luteolina puede frenar la formación y el crecimiento del cáncer de mama.